SIN TITUBEAR

APRENDE A CONFIAR EN EL DIOS DE ISRAEL SIN TITUBEAR

Capítulo I
UNA BREVE PRESENTACION DEL DIOS DE ISRAEL Y DEL SEÑOR JESUCRISTO

¿Cree usted en alguna deidad o cree en el Dios de Israel?

Muchas personas dicen que creen en Dios. Pero ¿en cual dios creen realmente?

La Biblia dice que el Dios de Israel es el único dios verdadero.

Así que ¿cree usted en algún otro dios o cree en el Dios de Israel?

No niego que existen otros poderes fuera del Dios de Israel, su Espíritu Santo y el Señor Jesucristo, poderes que pueden hasta parecer dioses.

Como cristiano que soy, debo creer en todo lo que dice la Palabra de Dios.

Por lo cual también creo que existen Satanás y los demonios. Y creo que tienen ciertos poderes. Pero cuando se manifiestan estos poderes no provienen directamente de Dios como respuesta a una oración de un creyente.

Si uno es cristiano ya no tiene que buscar poderes fuera del Dios de Israel y del Señor Jesucristo. Tiene que entender que nuestro Dios es celoso y que es fuego consumidor.

Tiene que saber también que el que vuelve atrás es como el perro que vuelve a su vómito, que si se enreda otra vez en las contaminaciones del mundo su postrer estado viene a ser peor que el primero. (2 Pedro 2:20-22)

¿Sabía usted que Dios creó el mundo?

La Biblia empieza relatando en Génesis 1:1 que en el principio Dios creó los cielos y la tierra.

Muy probablemente usted ya había escuchado o leído esta declaración.

La cuestión es si lo cree o no.

En mi caso personal aprendí esta declaración en las clases de religión en mis estudios primarios y secundarios en Bélgica.

Por causa de estas clases por largo tiempo me preguntaba entre otras cosas si realmente Dios habría creado el mundo. Viendo para atrás, en aquellos días no llegué a creer. Más ahora si lo creo.

Algunos dirán que según la Biblia la tierra tiene apenas unos miles de años de existir, mientras la ciencia moderna dice que tiene millones de años.

Para ampliar su pensamiento acerca de la edad verdadera de la tierra quiero mencionar dos argumentos:

1. El concepto “edad aparente” implica que Dios pudo haber creado la tierra con la apariencia de un planeta viejo.

La Biblia declara en Génesis 2:7 que un día Dios formó al hombre del polvo de la tierra.

De un día para otro empezó a vivir un hombre que tenía la apariencia de un adulto, pero que en realidad tenía cero años.

El primer hombre tuvo la “edad aparente” de un adulto, pero realmente apenas tenía unas horas de existir.

Dios puede haber hecho lo mismo con la tierra.

Dios puede haberla creada hace apenas unos miles de años atrás, pero haberla dado el aspecto de una tierra de millones de años de edad.

2. Dios envía un poder engañoso para que los incrédulos crean la mentira.

La Biblia expresa en 2 Tesalonicenses 2:10-12 que los que no creyeron a la verdad y no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, a estos Dios mismo les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados.

Considero que los que rechazan al Señor Jesucristo están en la mira de Dios para condenación.

Y creo que además Dios mismo les envía el poder engañoso de las teorías científicas acerca de una tierra con millones de años de existencia y de la evolución del ser humano a través de los tiempos.

Ahora bien, aun para aceptar las explicaciones de los científicos se necesita de una dosis de fe porque hay que creer lo que ellos dicen.

Si usted hasta ahora dudó que el Dios de Israel fuera quien creó la tierra, tal vez los argumentos mencionados aquí le pueden hacer más fácil creer que sí lo hizo.

¿Sabía usted que Dios Padre ha enviado el Espíritu Santo para morar dentro de usted?

En los primeros dos versículos de la Biblia leemos que en el principio el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Parece que hay una conexión especial entre el Espíritu Santo y el agua.

Por ejemplo cuando uno está al borde de un río o de un lago o cerca del mar, se siente una presencia especial.

También he observado en numerosas ocasiones cuando en mis adentros he lanzado algún pensamiento hacía el Espíritu Santo, que de repente hay un movimiento en la superficie del agua dentro de un garrafón cerca de mí, sin que nadie haya sacado agua de allí.

En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo solo se manifestaba de vez en cuando en las personas.

Está el ejemplo de Sansón, del cual la Palabra dice que el Espíritu Santo vino sobre él y mató a treinta hombres (Jueces 14:19) y en otra ocasión unas cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. (Jueces 15:14)

O sea que en estos casos particulares la presencia del Espíritu Santo sobre Sansón le daba fuerza sobrenatural y hasta le hizo usar violencia.

En el Nuevo Testamento el Espíritu Santo tiene un rol mucho más importante.

El Señor Jesucristo habló acerca del Espíritu Santo en Juan 16:7 llamándolo “el Consolador” y diciéndonos que nos lo enviaría después de su propia ida.

En el libro de los hechos de los apóstoles aprendemos que cuando el Espíritu Santo viene sobre nosotros recibimos poder (1:8); que hablaremos nuevas lenguas (2:4); que proclamaremos la Palabra de Dios sin temor alguna (4:31); que la iglesia es fortalecida por el Espíritu Santo (9:31); que el Espíritu Santo puede hablarnos (13:2; 20:23; 21:11) y hacernos conocer su opinión (15:28); que nos puede impedir hacer ciertas cosas (16:6).

La Palabra de Dios dice en 1 Corintios 6:19 que el Espíritu Santo está dentro de nosotros y que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo.

En 2 Corintios 13:14 la Palabra nos desea que la comunión del Espíritu Santo esté con nosotros.

En Efesios 4:30 nos advierte la Palabra que no debemos contristar al Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está constantemente cerca y dentro de nosotros para impulsarnos, guiarnos, ayudarnos, consolarnos, etcétera.

La comunión más íntima de los cristianos con su Dios debe ser en primer lugar con el Espíritu Santo.

Nos conviene establecer una conversación interna constante con el Espíritu Santo. En cada momento podemos exponerle en silencio nuestro pensamiento y nuestras intenciones, y podemos consultarle y pedirle confirmación.

El Espíritu Santo realmente es el representante de Dios en la tierra para con los cristianos, mientras los cristianos somos los representantes o embajadores de Dios y de Jesucristo en la tierra para con los incrédulos.

¿Sabía que usted necesita la sangre del Señor Jesucristo para poder reconciliarse con Dios?

El evangelio de Juan inicia diciendo que en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Acerca de la sabiduría dice que fue engendrada en el principio y que estuvo presente en la creación de la tierra. (Proverbios 8:22-31)

Es mi convicción personal que en ambos textos se trata del Señor Jesús.

La Biblia nos relata en Filipenses 2:6-7 que el Señor Jesús, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo. Su madre, la virgen Maria, había concebido del Espíritu Santo.

Después de anunciar el Reino de Dios por un tiempo el Señor Jesús murió en la cruz del Calvario. La Biblia dice que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. (S. Juan 19:34)

Ahora usted debe saber que la Palabra establece que no se hace remisión de pecados sin derramamiento de sangre. (Hebreos 9:22)

En el Antiguo Testamento la Ley establecía para los judíos la necesidad de traer un animal cuya sangre era derramada para reconciliarse con Dios.

Para nosotros en este tiempo del Nuevo Testamento nos sirve el sacrificio del Cordero Sin Mancha. Si creemos en el Señor Jesús, si creemos en nuestro corazón que Él resucitó, y si además empezamos una nueva vida, entonces podemos aplicar la sangre de Jesús para reconciliarnos con Dios.

¿Alguna vez se ha preguntado quien creó a Dios?

Cuando hacemos uso de nuestra mente matemática y lógica y se trata de la creación de la tierra por Dios, algunos de repente se preguntan de donde vino Dios.

¿Quien creó a Dios?

Y si hubiese otro dios o lo que sea que hubiese creado a Dios, ¿de donde hubiese salido entonces este otro dios?

Es la vieja pregunta de qué existió primero, el huevo o la gallina.

Debemos entender que hay algunas cosas que en nuestro presente tiempo permanecerán como misterios.

Si hemos tenido alguna experiencia personal que nos hizo creer en Dios sin dudar más de Su existencia, y si decidimos creer en todo lo que dice la Biblia, entonces debemos aceptar que ignoramos ciertas cosas, incluyendo cual fue el verdadero origen de todo.

Algunos científicos proponen la teoría del Big Bang. Una explosión en el principio de los tiempos de una energía infinita concentrada en un solo punto, y que dio lugar a una expansión cada vez más grande, dentro de la cual llegó a existir la tierra sobre la cual la evolución hizo que llegase a formarse el hombre y todo los demás seres vivientes, las plantas, etcétera.

Pues para creer esta teoría también hay que hacer un ejercicio de fe, porque no hay pruebas contundentes de ella.

Así que como cristiano prefiero creer en la existencia de Dios sin saber por ahora de donde haya venido, antes de creer en un Big Bang sin Dios.

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